ATENEO REPUBLICANO DE PUERTO REAL
 
 
 
 
 

MARCOS ANA EN PUERTO REAL

 

Marcos Ana estuvo con nosotros en Puerto Real, presentó su libro "Decidme cómo es un árbol" en el Centro Cultural Iglesia San José, se tomó unas copas en el Bar Dorado, asistió al pasacalle conmemorativo de la proclamación de la 2ª República y almorzó con nosotros en la Casa de la Juventud. En la presentación, nuestro compañero el alcalde José Antonio Barroso, leyó unas emotivas palabras que transcribimos a continuación. Más abajo publicamos unas cuantas fotos del acto de presentación.

PALABRAS DEL ALCALDE JOSE ANTONIO BARROSO EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO

Era el tiempo terrible en que una feroz idea de España helaba el corazón del pueblo.
Era el tiempo feroz de los fascistas.
Y allí, en prisión, lo más granado de nuestros jóvenes…
Y cómo no serían, que calidad humana no les alumbraría,
Que allí, en prisión, a pesar del dolor en los patios y en las celdas, que allí entre oscuridad, frio y cemento, germinaron poetas militantes o poetas o militantes de la vida, que viene a ser lo mismo. Entre ellos, Marcos Ana pagaba con prisión su pecado terrible:
Mi pecado es terrible
Quise llenar de estrellas
El corazón del hombre.
Y allí, en prisión, vivió Marcos Ana los años de su juventud, reinventando las geografías del mundo y de los árboles:
La tierra no es redonda
Es un patio cuadrado
Donde los hombres giran
Bajo un cielo de estaño.
Vivió con la única libertad que le daban las palabras y sin más ancla al mundo que el valor de sus ideas para cambiar la vida. Y las difundió, como el diría, en manojos de versos clandestinos que salían de la cárcel y que, siguiendo la vía de los comités de solidaridad, se convertían en libros.
En ellos, en esos versos, viajaba la voz de los cautivos.
Y no hubo rejas que pudieran contener tanta bondad ni tanto compromiso.
Si no pudieron salir los hombres y mujeres maltratados, salieron sus ideas, sus pasiones y sus versos.
Y como no sería esa generación…
Que convirtieron en universidad sus cárceles, que vivieron la cárcel como una escuela de humanidad, solidaridad, compañerismo.
En sus palabras: Como era joven, tenía fe en el futuro, sabía que nos pertenecía.
Se muestra sin rencor hacia la vida: Sabemos que cuando se tienen ideas, se paga así.
Marcos Ana, como tantos otros en los que él siempre quiere reconocerse, tuvo que aprender a vivir en libertad: después de tanto tiempo ya se le había olvidado.
Pero salió, y al fin la calle recuperó el sonido de sus pasos y los árboles se le mostraron y el cielo y el suelo, más allá de su patio cuadrado. Salió a la vida, después de 23 años con su promesa intacta:
Si salgo un día a la vida
Mi casa no tendrá llaves
Abierta siempre a los hombres
Al sol y al aire

La casa y el corazón
Nunca cerrados, que pasen
Los pájaros, los amigos,
El sol y el aire.
Gente de corazón grande es esta generación de hombres y mujeres,
Quien nos diera haber aprendido más y mejor de sus vidas que nos fueron veladas, ocultadas, engañadas, mentidas.
Quien no recordará, bien alto, fuerte y claro,  que mientras el fascismo seguía  rompiendo el corazón de nuestro pueblo, había poetas que con pequeñísimas puntadas –las palabras- remendaban el alma de las cosas que valen la pena: la amistad, la libertad, el compromiso…
Marcos Ana, Fernando, se define a sí mismo:
Mil veces que naciera
Mil veces volvería a ser comunista.
Soy un comunista de nuestro tiempo, no soy un comunista de cuartel, encerrado en su doctrina, pensando que no hay más luces que las tuyas. Soy un comunista abierto que va con sus ideas a la intemperie y las contrasta con los demás.
No cabe más que reconocer la altura de su pensamiento y su elegancia intelectual.
Marcos Ana, Fernando,  compañero, usted honra nuestra casa y nuestro pueblo.
Usted nos honra con su presencia.
Usted hace que queramos ser mejores.